Se podría decir, que el clorhidrato de cocaína (es decir, la cocaína de toda la vida, la que se esnifa) no es apta para fumar ya que las altas temperaturas degradan el principio activo de manera considerable. Esto viene a significar que, económicamente hablando, el típico “nevadito” supondría un derroche y un mal gasto de la sustancia ya que la mayor parte de la cocaína se pierde. No obstante, cierto coloque sí que se puede conseguir.
En cualquier caso, para fumar cocaína, el método más efectivo que hay es el de fumar cocaína base bien convirtiendo el clorhidrato de cocaína (la coca normal) en coca base (mediante el método del amoniaco o el bicarbonato), bien comprando cocaína base (de venta, sobre todo, aunque no exclusivamente, en ambientes yonkis). Los efectos aparecen casi instantáneamente y son más potentes que por vía esnifada. También desaparecen antes y con un bajón más fuerte.
En cuanto a los riesgos, al ser efectos más rápidos, más potentes y más breves, se facilita el uso compulsivo y la pérdida de control, de modo que a muchos les resulta más fácil perder los papeles con la base que con la coca esnifada, adoptando pautas de consumo abusivas y destructivas. Que facilite el abuso, no obstante, no significa que no se pueda usar responsablemente y de forma no problemática.
La cocaína esnifada produce efectos más suaves que la base fumada, duran más y también tardan más en aparecer.
Por vía oral pueden disolverse aproximadamente 250mg. (2-3 rallas) –según lo vea el usuario- en un vaso de agua, vino o refresco. A la hora aparecen los efectos: más suaves (menor ansiedad) y mayor duración (unas 3 horas).
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